Invisible Maps.

Una iniciativa para localizar y hacer visible el patrimonio inmaterial de la ciudad. A través del tiempo y los años la ciudad ha cambiado mucho, cada capa nueva transforma y oculta la anterior. La participación ciudadana entonces toma un nuevo valor: el objetivo es recuperar los recuerdos ocultos en la memoria de la gente, miles de fragmentos que se recomponen y ubican en la ciudad dejándonos comprender mejor el entorno urbano que nos rodea.

Invisible Maps plantea una visión de Barcelona centrada en esta participación, destacando los hechos y lugares que han marcado profundamente las experiencias personales. De esta manera, crea un mapa del patrimonio invisible de la ciudad.

Por su parte, el uso de códigos QR ofrece la oportunidad de interactuar con el territorio y su historia a través de la tecnología móvil. En los talleres, te mostraremos como participar creando tus propios códigos para transformar tus experiencias personales en contenidos digitales, vinculando tu interior con el exterior de la ciudad. Todo será accesible desde la plataforma online, vía ordenador o móvil, pero lo mejor es que la calle volverá a ser protagonista de sus historias …

Lo cierto es que Madrid es muy amplio, se ven las cosas de otra manera y las cosas pasan ahí. Y no es tanto por la ubicación de la industria, sino porque vas a los sitios y la gente está mezclada. En un bar tienes a un poeta, un director de cine y un músico a quienes ha mezclado la ciudad. Eso no pasa en Barcelona

Resumen. El concepto de “modelo Barcelona” se utiliza de forma dominante en círculos internacionales de urbanistas, arquitectos, geógrafos, sociólogos, políticos municipales y expertos en políticas culturales, para definir lo que podríamos llamar una estrategia de regeneración urbana referida a los profundos cambios, tanto socioeconómicos como urbanísticos, que la ciudad sufre desde la mitad de los años 70. El concepto del modelo Barcelona es positivo, alabatorio, y considera como un gran éxito tanto las resoluciones urbanísticas adoptadas en diseño y arquitectura, tenidas como de alta calidad formal y estética, como las políticas que las respaldan y el impacto de todo ello en la ciudadanía y en la economía de la ciudad. En este sentido, Barcelona y sus políticas institucionales se establecen como un buen ejemplo, como un modelo de principios y prácticas a seguir.

A. Cócola Gant (2011). El Barrio Gótico de Barcelona. De símbolo nacional a parque temático. Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Vol. XV

Resumen. El Barrio Gótico de Barcelona fue construido en las décadas centrales del siglo XX. De hecho, su nombre también es una creación moderna, ya que tradicionalmente el espacio era conocido como barrio de la Catedral. Aunque en teoría los monumentos históricos nos remiten a épocas pasadas, en muchos casos han sido fabricados recientemente. La medievalización del centro histórico de Barcelona transformó físicamente el barrio institucional de la ciudad, dotándolo de nuevos significados simbólicos y de una apariencia antigua que hasta entonces no poseía.

Pero si en un principio la monumentalización de la ciudad histórica fue un proyecto de la burguesía local con el fin de exhibir la arquitectura nacional catalana, en la práctica las obras sólo pudieron justificarse por los ingresos que generaría el nuevo turismo urbano, el cual gusta de contemplar edificios de apariencia antiguos, sean o no originales. Por lo tanto, el texto analiza el uso político del pasado y su posterior conversión en una mercancía cualquiera, enmarcando el análisis dentro del llamado «marketing urbano», cuyo objetivo es crear marcas con las ciudades para posicionarse en el mercado internacional que compite por la atracción de inversiones y turistas.