Innovación ciudadana y la emergencia de una nueva ciudad

Video de la conferencia de Juan Freire en el curso Nuevas Ciudades, Nuevo Urbanismo” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que se celebró el 8 y 9 de Septiembre y fue dirigido por José María Ezquiaga y Ariadna Cantis. Pueden consultarse todos los vídeos de las conferencias del curso aquí.

Estas son las ideas clave de la conferencia:

La confluencia de la cultura digital y la emergencia de nuevas formas de organización ciudadana provoca nuevas maneras de construcción de ciudad, en el sentido de la recuperación del espacio público y de sus usos y de la generación de infraestructuras. En conjunto supone un proceso de innovación social de gran escala que sucede gracias al mayor empoderamiento de los ciudadanos como creadores de lo urbano.

Estas nuevas formas organizativas toman a veces la forma de activismo político, en otras son modelos alternativos de organización del trabajo o de producción de conocimiento y de economía, pero confluyen en el nuevo papel del ciudadano. Inevitablemente esto nos conduce a una lucha en marcha sobre una nueva gobernanza que entre lo público y lo privado de un papel relevante a lo ciudadano o lo común.

“En Sudán del Sur no hay pueblos. Los tukuls, las chozas familiares, se levantan lo más distanciados posibles entre ellos, a menudo hay más de una hora a pie entre un vecino y otro”, comenta una funcionaria de la Unión Europea que trabaja en Yuba. “Durante la última guerra civil, vivir en comunidad significaba ser atacado una y otra vez por los grupos armados así que la gente decidió vivir lo más alejada posible para sobrevivir”.

Entre julio y noviembre de 2009, los estadounidenses Joshua Glenn y Rob Walker llevaron a cabo el proyecto Significant objects. El objetivo: probar que un objeto con una historia vale más que un objeto sin ella. Para el experimento invitaron a cien reconocidos escritores, Whitehead, Jonathan Lethem o Bruce Sterling entre ellos. Cada uno debía inventar una historia para un objeto viejo comprado en el portal eBay. El resultado fue contundente: las baratijas compradas en eBay por un total de 128,74 dólares fueron vendidas por un 3.612,51 dólares. El valor añadido de las historias fue donado posteriormente a causas sociales. ¿Cuánto cuestan unas mini botas de metal? 3 dólares. ¿Cuánto valen las botas si pertenecieron a unos soldados aventureros de Sicilia que se embarcaron en la Guerra Civil de Estados Unidos (historia inventada por Bruce Sterling)? 86 dólares. La narración de la epopeya, la emoción generada, cuestan 83 dólares …

Calles = objetos compartidos. Y ahora llega la vuelta de tuerca Objetos-Ciudades. ¿Por qué no consideramos una calle, una plaza o una avenida como un objeto, como un spime de historias compartidas y escondidas? En un momento en el que algunas instituciones o marcas apenas hablan de una Internet de las cosas de objetos conectados con sensores, de datos controlados verticalmente, las Historias de las cosas cocinadas conjuntamente pueden jugar un papel vital. De nuevo, la tecnología necesaria es asustadoramente básica. Podemos abrir una entrada en la Wikipedia para un rincón / calle / parque de una ciudad. Después, creamos un código QR para dicha entrada con la herramienta gratuita QR Pedia. Una vez colocado en el espacio físico serán los ciudadanos los que creen una narración colectiva (suma de narraciones individuales) sobre dicho lugar. Parece inevitable: las instituciones o marcas tendrán cada vez más difícil imponer narrativas sobre lugares concretos. La voz ciudadana se va a elevar. Y la ciudades, bosques o islas se irán transformando colectivamente gracias a un procomún de historias…

Y aquí llegamos a otro detalle crucial: las narraciones están adoptando formatos híbridos, mutantes, imprevisibles. Un mapa elaborado colaborativamente con la herramienta WhatIf de Ecosistema Urbano es una narración colectiva. Una serie de tweets alrededor de un hashtag es un relato colectivo. El sonido de una plaza (voces, gritos, música), grabado y subido a la red, puede ser un tipo de relato. El proyecto HistoryPin, que yuxtapone en google maps fotos antiguas y recientes vinculando personas del presente gracias al pasado, es una narración colectiva. Y basta colocar un código escaneable muy pronto ni si quiera hará falta código en el espacio físico que nos traslade a un sitio de Internet para completar el círculo de los relatos del procomún …

Y las narraciones serán las articulaciones básicas para esa ciudad relacional de “lugares y redes” de la que habla el antropólogo Michel Agier. Las historias compartidas, en la ciudad fragmentada, deterritorializada, pueden ser una argamasa tan sólida como las relaciones de parentesco. Pueden acabar incluso sustituyéndolas. Las historias son aquellos hilos que los habitantes de Ersilia, una ciudad invisible inventada por Italo Calvino, colocaban entre las casas de la urbe. Los hilos eran blancos o negros o grises o blanquinegros dependiendo de las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad o representación. Cuando los hilos eran tantos que ya no se podía pasar por en medio, contaba Calvino, los habitantes se marchaban: las casas se desmontaban. Apenas quedaban los hilos. Y luego construían en otro lugar una nueva ciudad imitando la telaraña de relaciones.

Las historias colectivas son los nuevos hilos. Las lianas compartidas que quiebran muros, fronteras invisibles, segregaciones étnicas. Da igual el color que tengan estas viejas-nuevas historias, porque son narraciones colectivas, compartidas. Pero en lugar de molestar los tránsitos, las narraciones-hilos conforman el esqueleto, la columna vertebral, las extremidades y el corazón de las ciudades del procomún. Por eso es importante construir relatos como sugiere el colectivo de escritores italiano Wu Ming como si fueran espacios para ser habitados. Por eso hay que construir calles o plazas como si fueran narraciones colectivas, como si fueran párrafos insustituibles de un imaginario superior que da sentido a la nada.

A cidade tem a capacidade de permitir que os sem poder façam História porque em primeiro lugar há uma enorme diversidade de pessoas – 500 pessoas numa cidade não é o mesmo que 500 pessoas numa plantação, onde são iguais - e essa diversidade pode-se cruzar. Isso é muito importante. Mas quando falo da possibilidade dos sem poder fazerem História isso não significa que se tornem poderosos - mas podem fazer História na mesma. 

Sim, já estão a fazer História. As pessoas em Telavive que demonstraram pela primeira vez as suas reivindicações sociais fizeram História. Nos Estados Unidos há um enorme grupo de pessoas que não sabia o que pensar sobre o actual sistema económico e que agora está a criar uma narrativa com a qual outros se podem identificar. Há todo o tipo de pessoas que agora sente que não está sozinha na sua luta pela sobrevivência, na sua raiva, e no seu sentimento de injustiça social e económica. Isto é imensamente importante. 

Mesmo sabendo que não vão conseguir que a sua agenda seja reconhecida pelo sistema financeiro eles terão criado uma narrativa e uma explicação das coisas que permite o desenvolvimento de uma tomada de posição de princípios – agora há esta narrativa alternativa …

O que se pode fazer é reorganizar a produção. Porque é que temos que importar mobílias baratas da China? Vamos fazê-las nas regiões à volta das grandes cidades, vamos tornar a produção local - todos os países o têm. Devíamos também re-localizar os créditos, criar pequenas associações de crédito, pequenos bancos: porque é que os bancos de retalho têm que estar nas mãos dos grandes bancos? Há muito que se pode fazer, inclusivamente dentro do próprio sistema actual. Isso vai alterar o poder do mercado financeiro? Não. Mas pode ser um passo no espaço económico em que os locais têm mais controlo e haverá maior resposta às necessidades locais. Para os projectos locais é preciso bancos locais que os financiem. Os bancos locais dependem das pessoas locais, mas devolvem o dinheiro à produtividade local. Seria um pequeno passo para criar um outro espaço económico. Mas isto não é apenas uma questão económica, depende da política económica.

Last month, three leading thinkers on smart cities (and regular ones too) expressed concerns about issues of digital inclusion and citizen-technology dynamics. Saskia Sassen wrote about the need to ‘urbanise the technology,’ Anthony Townsend discussed the absence of the urban poor from smart city visions and Adam Greenfield asserted the need to have rights over ‘public objects’

It’s 2030. Governments are poor and in hock to big banks. The urban poor and the impoverished urban middle classes in rich countries have had to scramble to survive . Bit by bit they have inserted a self-made urban political economy into the larger national/global economy of their countries. It is partial, but it works. Since it deals with the basics and with what people on their own can actually do, across the world these urban political economies are quite similar. They all have such basics as urban farming and small credit-unions. Skill-exchanges, rather than stock-exchanges, and repairing rather than replacing with new products, are also basic features. When feasible, furniture and other essentials are fabricated or grown in the city and its region–no more unnecessary shipping that benefitted mostly the intermediaries and their lawyers and financiers. The rest of goods come through fair-trade networks, another self-made political economy connecting production sites with neighborhoods and cities. They also have had to take over some basic public services, such as garbage collection/recycling and develop home-based healthcare in the neighborhoods – they had to do something since local governments are so poor that they have had to cut all except advanced hospital care.

People rotate just about everything—including daily cooking – at whatever level works – a cluster of homes, the block, the neighborhood. People need each other to make it all viable. Artists and musicians are everywhere — part of the urban fabric and a bridge to the finer experiences in life. Trust, reliability, exchange and collectivity are the key. Nobody is rich, and we are still highly imperfect beings, but it all works…. Actually….we don’t need to wait until our governments are even poorer and more in-hoc

About « Serendipitor

Serendipitor is an alternative navigation app for the iPhone that helps you find something by looking for something else. The app combines directions generated by a routing service (in this case, the Google Maps API) with instructions for action and movement inspired by FluxusVito Acconci, and Yoko Ono, among others. Enter an origin and a destination, and the app maps a route between the two. You can increase or decrease the complexity of this route, depending how much time you have to play with. As you navigate your route, suggestions for possible actions to take at a given location appear within step-by-step directions designed to introduce small slippages and minor displacements within an otherwise optimized and efficient route. You can take photos along the way and, upon reaching your destination, send an email sharing with friends your route and the steps you took.

Serendipitor, by Mark Shepard, was developed at V2_ Institute for the Unstable Media as part of a joint artist residency with Eyebeam Art+Technology Center.

Serendipitor is a component of the Sentient City Survival Kit, a project of Creative Capital.

Si bien se ha comenzado a aceptar que la diversidad y la mezcla son condiciones de la ciudad que el urbanismo puede fomentar, la cuestión de las cualidades internas de dicha diversidad no ha logrado hacerse un hueco entre los debates sostenidos por nuestro mundo cultural-disciplinar. Entre otras cosas, los parámetros básicos con los que el Estado y el Mercado influencian la construcción de la ciudad casi nunca son puestos en duda, resultando que buena parte de las diferencias que podrían cohabitar en la diversidad urbana son sencillamente imposibilitadas. Varios callejones sin salida convencional llevan implícita la reflexión sobre la diferencia. Tres ejemplos: 1) Un centro social okupado, que aporta vitalidad a un barrio, espacio para la política no subvencionada y servicios culturales a nivel metropolitano, pero que compite contra beneficios económicos y contra las leyes de la propiedad del suelo. 2) La venta ilegal ambulante, que sostiene a colectivos en el limbo legal de ser “sin-papeles” y aumenta la seguridad urbana por el uso continuo del espacio público, pero que incumple una ordenanza municipal. 3) El pretendido “feísmo” de la ciudad difusa y desregulada, que posibilita múltiples economías y eventos como ninguna otra forma territorial hasta ahora, pero que agrede la sensibilidad estética del progreso a la que las normativas urbanísticas dan forma y color. La pregunta a la que nos referimos es entonces la de cómo aumentar las posibilidades de la diferencia, entendida ésta como una realidad más o menos estable en el tiempo que, aunque entre en confrontación radical con alguno de los aspectos indiscutibles sobre los que pivota la construcción de la ciudad y del mundo (desde las leyes del suelo, hasta las ordenanzas municipales, las técnicas urbanísticas, las formas de propiedad o las convenciones sociales), se puede definir como ¿técnicamente? beneficiosa para la ciudad. Para afrontar esta cuestión, el primer tipo de lugares donde proponemos la búsqueda de referencias son directamente los denominados Espacios de Excepción, lugares donde “todo es posible” porque las normas convencionales que rigen en su exterior quedan suspendidas indefinidamente. En un momento en el que los urbanistas nos dedicamos precisamente a que casi todo sea imposible, los prejuicios disciplinares y éticos sobre las fuentes de referencias o las herramientas a utilizar son inasumibles si lo que buscamos son ejemplos de máximas diferencias teniendo lugar: Guantánamo es tan sólo el Espacio de Excepción más mediático a nivel global…

Taller Ciudad Transmedia (taller de producción de contenidos digitales del Espacio-Red de Prácticas y Cultura Digital de la UNIA)

Málaga, 15/11 - 19/11/2010

Los participantes de la actividad irán planear, hacer el guión, captar, editar y divulgar contenidos audiovisuales hipermedia, disponibles para acceso en ambiente digital, además de conectados e inseridos en el ambiente real de la ciudad en donde la actividad es realizada.

Empezamos con la introducción y discusión de conceptos de audiovisualidad, hipermedia e intervención urbana. El grupo irá explorar la ciudad e identificar puntos en donde la historia será desarrollada (bares, parques, restaurantes, locales turísticos/históricos, plazas deportivas, etc.). Utilizamos una técnica de desarrollo de personajes basada en RPG (Juego de Rol) y cada uno de los personajes creados hará un trayecto en la ciudad, interactuando con otros personajes.

La grabación de la historia se hará en primera persona y el público podrá elegir a quien “seguir”, pudiendo cambiar su punto de vista durante los momentos mismos en que uno o más personajes encuéntrense. Desde dos puntos de la ciudad se creará un mapa de navegación de la historia, que se puede acceder online.

Los contenidos serán publicados por herramientas disponibles sin costo tales como YouTube, Google Maps, Wordpress, etc. Además de la navegación online se colocarán QR codes en locales físicos de la ciudad en donde suceden las acciones de la historia, permitiendo así, que un peatón a paseo por la ciudad pueda acceder a los videos en su teléfono móvil y posibilitando, también, actividades como juegos/concursos, facilitados por softwares tales como GPS Mission.

La idea es crear una actividad que conecte los ambientes virtual y digital, proporcione al público una navegación interactiva, capacite los creadores de contenido a manejar las herramientas digitales de producción y divulgación de contenido audiovisual, además de pensar sobre su rol y las posibilidades de creación de contenido en una sociedad conectada por medias digitales 

— San Francisco Open Source Policy

— Vancouver Open Source & Open Data Policy

— Portland Open Source & Open Data Policy

… You can learn more and contribute to the creation of resources for open cities with the nascent OpenMuni project.

Using the data request service provided by the UN Population Division, we have assembled and georeferenced the data from the World Urbanization Prospects, 2007 revision. This database represents the historic, current and future estimates and projections with number of inhabitants for the world’s largest urban areas from 1950-2050. The data covers cities and other urban areas with more than 750,000 people.

Data was retrieved from World Urbanization Prospects: The 2007 Revision Population Database(online database), accessed June 8, 2009. The population data was related to the ESRI Data & Maps 2008 cities dataset, where names matched, and coordinates for matching cities were retrieved using Hawhts’ Tools. Cities not matched were researched using Google Earth and Wikipedia on June 9, 2009. Most coordinates were retrieved from the coordinate pages on the latter source (toolserver/geohack). The data was rendered as an event layer in ArcGIS, and then exported as a shape file. The exercise was performed using Microsoft Access and Excel, in combination with ArcGIS and Google Earth Pro.

The database is available for unrestricted download, under the Creative Commons 2.5 Attribution License. This entitles you to reuse and modify the data, as long as Nordpil and the UN Population Division are properly credited.

Vía La Cartoteca.

cityofsound: Notes on Geneva. A Walk.
…  This was the first time I’d done such a drift aided by the iPhone’s GPS+Google-driven ‘certainties’, and it worked well, enabling me to embark in broadly the right direction, veering off aimlessly onto the most interesting-looking streets whilst reacquainting myself with the optimum route every now and then; a kind of waggle dance back and forth, following invisible satellites…

cityofsound: Notes on Geneva. A Walk.

…  This was the first time I’d done such a drift aided by the iPhone’s GPS+Google-driven ‘certainties’, and it worked well, enabling me to embark in broadly the right direction, veering off aimlessly onto the most interesting-looking streets whilst reacquainting myself with the optimum route every now and then; a kind of waggle dance back and forth, following invisible satellites…