Sobre el futuro de China

¿Estallará China?, Paul Krugman, El País (24 Diciembre 2011)

Plantéense el siguiente panorama: últimamente, el crecimiento se ha basado en un fuerte auge de la construcción, impulsado por una escalada de los precios inmobiliarios, y muestra todos los signos clásicos de una burbuja. El crédito ha crecido rápidamente, pero gran parte de ese crecimiento no ha venido a través de la banca tradicional, sino más bien a través de una banca en la sombra, no regulada, que no está sometida a la supervisión del Gobierno ni está apoyada por avales oficiales. Ahora, la burbuja se está pinchando, y hay verdaderas razones para temer una crisis financiera y económica.

¿Estoy describiendo Japón a finales de la década de 1980? ¿O estoy describiendo EE UU en 2007? Podría ser. Pero ahora estoy hablando de China …

Ahora es evidente que la burbuja está pinchándose. ¿Cuánto daño hará a la economía china y al mundo?

Algunos analistas dicen que no nos preocupemos, que China tiene líderes fuertes e inteligentes que harán lo que sea necesario para hacer frente a una recesión. La idea implícita, aunque no se suela expresar, es que China puede hacer lo que haga falta, porque no tiene que preocuparse de exquisiteces democráticas.

Sin embargo, a mí me parece que del dicho al hecho hay mucho trecho. Después de todo, recuerdo muy bien haber oído declaraciones similares sobre Japón en la década de los ochenta, cuando los brillantes burócratas del Ministerio de Finanzas, supuestamente, tenían todo bajo control. Y más tarde oímos afirmaciones de que EE UU no repetiría jamás los errores que llevaron a la década perdida de Japón, cuando, en realidad, estamos haciéndolo incluso peor que Japón.

Por si sirve de algo, las declaraciones sobre la política económica de las autoridades chinas no me parecen especialmente lúcidas. En concreto, la forma en que China ha estado agrediendo a los extranjeros -entre otras cosas, imponiendo una tarifa punitiva a las importaciones de automóviles fabricados en EE UU que no va a hacer nada para ayudar a su economía, pero que servirá para envenenar las relaciones comerciales- no es propia de un Gobierno maduro que sabe lo que hace.

Y los casos de los que se tiene conocimiento dan a entender que aunque el Gobierno de China no esté constreñido por el Estado de derecho, sí lo está por la omnipresente corrupción, que significa que lo que sucede de hecho en el plano local puede tener poco que ver con lo que se ordena en Pekín …

China se democratizará, José Ignacio Torreblanca, El País (23 Diciembre 2011)

… Para poder predecir la democratización de China, se necesitan varias cosas (además de algo de osadía). Primero se necesita un marco analítico en el que pueda encajar esa predicción. Sin duda, la teoría de los “cisnes negros” popularizada por Nicholas Taleb nos permite dar un primer paso: como comprobara EE UU el fatídico 11-S, demasiado a menudo confundimos lo altamente improbable con lo imposible. En otras palabras: no descontemos el poder de las cosas que desconocemos.

Lo segundo que se necesita es “conectar los puntos”. Es lo que también falló en EE UU el 11-S cuando nadie fue capaz de unir los puntos que conectaban informaciones fragmentarias. Retrospectivamente, se vio que toda la información estaba encima de la mesa, pero que nadie fue capaz de interpretarla correctamente. Esto significa que nuestros déficits no suelen ser de información, sino cognitivos, y que tenemos suficientes datos, incluso demasiados, pero pocas o inadecuadas herramientas para interpretarlos.

En el caso de China, el número de puntos es tan numeroso que merece la pena comenzar a pensar en cómo se podrían conectar. Hay un punto evidente llamado Ai Weiwei. Cuando un artista crítico de renombre internacional es detenido, incomunicado y humillado durante 49 días sin que se conozcan los cargos, sin derecho a un abogado y es finalmente acusado de un burdo delito fiscal, sabemos que el sistema tiene un problema. No uno, sino bastantes, como atestigua Liu Xiaobo …

Los billetes que han aterrizado en el patio de la casa de Ai Weiwei para ayudarle a pagar su multa son otro de esos puntos, como lo es que un régimen aparentemente tan poderoso se ponga tan nervioso que llegue a suprimir de Google la palabra “jazmín”. Los habitantes de la ciudad de Wukan, que se han levantado tras morir bajo custodia policial en extrañas circunstancias el líder de sus protestas contra las expropiaciones ilegales, son otro punto a conectar. Como lo son las miles de personas que viajan a Pekín acogiéndose a una tradición peticionaria para pedir justicia y son apaleadas y deportadas …

«En este país, al contrario que en el resto de la OCDE, saber más no se paga mejor: ¿para qué estudiar?». La denuncia es de Luis Garicano, catedrático de Estrategia y Economía de la London School of Economics. En una entrevista publicada esta semana, Garicano pidió al futuro Gobierno, junto a otras medidas de choque contra la crisis económica, que conceda «prioridad absoluta» a la reforma de la Educación. A ese asunto se ha referido también, aunque desde una perspectiva opuesta, el catedrático emérito Jordi Llovet, autor del ensayo ‘Adios a la universidad. El eclipse de las Humanidades’. Ese docente acusa a los impulsores del plan Bolonia de haber introducido “la mano neoliberal” en la enseñanza superior. Y se lamenta de que la universidad se esté convirtiendo en «una empresa», cuando su función es formar «ciudadanos civilizados»…

It’s 2030. Governments are poor and in hock to big banks. The urban poor and the impoverished urban middle classes in rich countries have had to scramble to survive . Bit by bit they have inserted a self-made urban political economy into the larger national/global economy of their countries. It is partial, but it works. Since it deals with the basics and with what people on their own can actually do, across the world these urban political economies are quite similar. They all have such basics as urban farming and small credit-unions. Skill-exchanges, rather than stock-exchanges, and repairing rather than replacing with new products, are also basic features. When feasible, furniture and other essentials are fabricated or grown in the city and its region–no more unnecessary shipping that benefitted mostly the intermediaries and their lawyers and financiers. The rest of goods come through fair-trade networks, another self-made political economy connecting production sites with neighborhoods and cities. They also have had to take over some basic public services, such as garbage collection/recycling and develop home-based healthcare in the neighborhoods – they had to do something since local governments are so poor that they have had to cut all except advanced hospital care.

People rotate just about everything—including daily cooking – at whatever level works – a cluster of homes, the block, the neighborhood. People need each other to make it all viable. Artists and musicians are everywhere — part of the urban fabric and a bridge to the finer experiences in life. Trust, reliability, exchange and collectivity are the key. Nobody is rich, and we are still highly imperfect beings, but it all works…. Actually….we don’t need to wait until our governments are even poorer and more in-hoc

CrisisCommons is a global network of volunteers who use creative problem solving and open technologies to help people and communities in times and places of crisis. We seek not only coders, programmers, geospatial and visualization ninjas but collaborative, smart and savvy folks who can lead teams, manage projects, search the internet, translate languages, apply intuitive and universal access interfaces. We embrace innovation and open systems. We believe an idea can change the world. As they say, it takes a village. Won’t you join our tribe?

Nuestra crisis es ridícula comparada con otras. Hay países que nos llevan mucha ventaja aguzando el ingenio por narices. En Rusia se utilizan las muletas acoplándoles una pala para cavar mejor la tierra. También se usan los sombreros de paja como pantalla de lámpara. Otro recurso es un bolígrafo con una pequeña linterna atada, para poder seguir escribiendo cuando se corta la luz. Las antenas se confeccionan con una docena de tenedores conectados a un cable; y un instrumento de masaje, usando un ábaco de bolas de madera. En Honduras los bidones vacíos se cortan por la mitad y sirven de barbacoa o papelera, los zumos se envasan en bolsas de plástico donde se hace una incisión para beber, las llantas usadas sirven de maceteros. Las botellas se cortan por la mitad, el culo se pule hasta formar un vaso y el cuello, invertido, se convierte en copa. Y también existe mobiliario urbano: donde haya un árbol que cobije del sol, allí es la parada del bus. Otro país muy bregado es Cuba, ya habituado a la chispa desde el bloqueo comercial tras la revolución. Y además, tras el fin del proteccionismo comunista en 1989 ha debido apañarse con lo que quedaba en la isla. Por ejemplo, como timbre de bicicleta se usa un muñeco de goma con silbido. Y, por contra, un invidente usa un bastón con un timbre de bicicleta para abrirse paso entre la gente. Los chavales aprenden a nadar con dos botellones de plástico de coca cola vacíos, atados a los brazos como flotador. Como no quedan pinzas de la ropa, esta se tiende enrollándola entre las hebras separadas de un cordel. Con latas viejas se hacen lámparas o fogones de queroseno. Un bolígrafo con un alambre conectado a la corriente sirve de encendedor para el gas. Y encajando una hoja de afeitar en un lápiz tienen una maquinilla efímera. Como no hay interfonos, o ya no funcionan, el sistema para llamar en un edificio es dando un número de timbrazos para cada casa. También aquí en los años 70 debías darle al picaporte: tres para el tercer piso y tres y aldabeo para el tercero segunda. Estemos preparados, por si las moscas.

IV Congreso de la Cibersociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital
Línea editorial
El mundo actual, el mundo tal y como lo conocemos, el mundo desigualmente próspero y aparentemente equilibrado de la ‘posguerra fría’, se resquebraja. Diversos factores lo han sacudido y transformado, hasta el punto de hacerlo irreconocible. Llevamos más de dos décadas de supuesta revolución digital. Llevamos gran parte de esas dos décadas intentando descubrir, sugiriendo y analizando los cambios profundos de un mundo organizado en red e intensamente mediado por la tecnología, donde todas las fronteras de la sociedad posindustrial de la segunda mitad del siglo XX se entremezclan, se funden y confunden. Y de repente, estalló la crisis. Las crisis son momentos de cambio, de retos pero también de oportunidades, y la globalización económica, social y cultural está dejando al descubierto sus límites y sus efectos adversos. ¿Pura dialéctica? Indicaciones y contraindicaciones… nos interesan ambas. Se hace necesario por ello identificar, analizar y proponer prácticas vinculadas al uso de las TIC que no sólo estén contribuyendo al desarrollo y la consolidación de la sociedad del conocimiento, sino que, desde lo digital, estén incidiendo claramente en lo offline, en lo analógico, y abran nuevos futuros posibles, alternativos, híbridos. Lo analógico, como metáfora para describir el modelo de sociedad pre-digital, muestra claramente su agotamiento, en sus dimensiones económica, social, ecológica, (geo)política, religiosa, identitaria, cultural… En el otro lado de la balanza, lo digital, que viene revestido de buenos propósitos, apelando a nuevas formas de organización, creación, comunicación, colaboración, producción y consumo. El presente, el futuro, únicamente pueden ser digitales. Pero no únicamente como formato tecnológico, sino como modelo político, como proyecto alternativo, como senda colectiva que corrija los excesos de un período que sólo puede quedar atrás.Sin embargo, tras ambas posiciones surge numerosas contradicciones, continuidades y zonas grises que no pueden resolverse con un simple juicio sumario ni con una bienvenida incondicional. Por un lado, lo digital puede entenderse también como un detonador y un acelerador definitivo de la crisis actual. Por otro lado, una mirada hacia modelos más tradicionales de producción, comunicación y consumo colaborativo “analógicos por definición” pueden convertirse en uno de los caminos más viables para ‘resetear’ la confianza colectiva. Más allá de estas contradicciones lógicas, deseables, sugerentes y analizables, se multiplican las preguntas: ¿Qué modelos económicos o productivos pueden emerger amparados por la tecnología? ¿Hacia dónde tiende la educación en red y el aprendizaje colaborativo? ¿Qué modelos de ciudadanía política y participación están surgiendo de los nuevos paradigmas sociotecnológicos? ¿Qué impacto están teniendo en la ciencia y la investigación las TIC y el modo de usarlas? ¿De qué modo están cambiando la comunicación y la cultura, en y desde lo digital? Todas estas preguntas conducen a otras tantas, y esas a su vez a nuevos interrogantes, tejiendo exponencialmente un lienzo de cuestiones que proponemos extender y contemplar en su conjunto. El 2009 es un año de efemérides en torno a Internet y la red de redes. Hace cuarenta años que nació ARPANET, viente que Tim Berners-Lee presentó al mundo su idea de World Wide Web, y casi diez que observamos y cuestionamos la cibersociedad desde este rincón de la red. La Era de la Información, por tanto, ya no es algo nuevo ni un territorio inexplorado. Pese a vivir aún inmersos en un mundo saturado de datos e innovaciones, se hace posible identificar varios ámbitos donde las TIC, tras haber aumentado su impacto social, ofrecen nuevas alternativas para organizarse, para aprender, para relacionarse. Internet, lo digital, ya está en el presente. La cuestión és: ¿será el futuro? ¿Qué futuro? Queremos enfocar el debate que emerge de este contexto y de estas preguntas partiendo de la curiosidad, de la investigación, de las observaciones e hipótesis que necesitan ser (re)elaboradas y compartidas con la sociedad. Sigue aumentando el acceso a Internet por parte de amplias capas de la población, y al mismo tiempo florece una cultura tecnosocial de innovación y exploración de nuevas oportunidades, de creatividad y experimentación. Ambas tendencias, en el momento de escribir esta línea editorial, aún no parecen haber sido afectadas por los vaivenes de lo económico, sino más bien se muestran determinadas a continuar creciendo y ofreciendo fórmulas e ideas que compartir para evolucionar. El renovado interés científico que despierta la aplicación de las TIC, en diferentes áreas de la investigación y el conocimiento, supone una oportunidad para compartir y difundir las buenas prácticas en el propio campo de estudio en que se ha convertido Internet. No obstante, más allá de la academia surgen las propuestas más creativas, más irreverentes, demostrando que en el mundo digital la innovación abierta es más fértil cuando se sitúa en los márgenes entre disciplinas, entre colectivos y especialidades, dentro y fuera de la universidad. En las calles, en las escuelas, en las empresas, en las ciudades, en las instituciones… Partamos desde aquí, desde la provocación y desde las múltiples contradicciones que se esconden tras el lema “Crisis analógica, futuro digital”. Desde una perspectiva sociocéntrica de lo tecnológico y tecnocéntrica de lo social. Añadámosle, como ingrediente invitado, elcuestionamiento necesario respecto del el momento que vivimos y del papel que Internet tiene en él: tanto por haberlo provocado como por su potencial para salir de él. La cibersociedad como paradigma híbrido, como modelo social, como realidad global, es protagonista y destinataria final de esta nueva llamada al debate. ¿Jugamos?

IV Congreso de la Cibersociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Línea editorial

El mundo actual, el mundo tal y como lo conocemos, el mundo desigualmente próspero y aparentemente equilibrado de la ‘posguerra fría’, se resquebraja. Diversos factores lo han sacudido y transformado, hasta el punto de hacerlo irreconocible. Llevamos más de dos décadas de supuesta revolución digital. Llevamos gran parte de esas dos décadas intentando descubrir, sugiriendo y analizando los cambios profundos de un mundo organizado en red e intensamente mediado por la tecnología, donde todas las fronteras de la sociedad posindustrial de la segunda mitad del siglo XX se entremezclan, se funden y confunden. Y de repente, estalló la crisis. 

Las crisis son momentos de cambio, de retos pero también de oportunidades, y la globalización económica, social y cultural está dejando al descubierto sus límites y sus efectos adversos. ¿Pura dialéctica? Indicaciones y contraindicaciones… nos interesan ambas. Se hace necesario por ello identificar, analizar y proponer prácticas vinculadas al uso de las TIC que no sólo estén contribuyendo al desarrollo y la consolidación de la sociedad del conocimiento, sino que, desde lo digital, estén incidiendo claramente en lo offline, en lo analógico, y abran nuevos futuros posibles, alternativos, híbridos. 

Lo analógico, como metáfora para describir el modelo de sociedad pre-digital, muestra claramente su agotamiento, en sus dimensiones económica, social, ecológica, (geo)política, religiosa, identitaria, cultural… En el otro lado de la balanza, lo digital, que viene revestido de buenos propósitos, apelando a nuevas formas de organización, creación, comunicación, colaboración, producción y consumo. El presente, el futuro, únicamente pueden ser digitales. Pero no únicamente como formato tecnológico, sino como modelo político, como proyecto alternativo, como senda colectiva que corrija los excesos de un período que sólo puede quedar atrás.

Sin embargo, tras ambas posiciones surge numerosas contradicciones, continuidades y zonas grises que no pueden resolverse con un simple juicio sumario ni con una bienvenida incondicional. Por un lado, lo digital puede entenderse también como un detonador y un acelerador definitivo de la crisis actual. Por otro lado, una mirada hacia modelos más tradicionales de producción, comunicación y consumo colaborativo “analógicos por definición” pueden convertirse en uno de los caminos más viables para ‘resetear’ la confianza colectiva. 

Más allá de estas contradicciones lógicas, deseables, sugerentes y analizables, se multiplican las preguntas: ¿Qué modelos económicos o productivos pueden emerger amparados por la tecnología? ¿Hacia dónde tiende la educación en red y el aprendizaje colaborativo? ¿Qué modelos de ciudadanía política y participación están surgiendo de los nuevos paradigmas sociotecnológicos? ¿Qué impacto están teniendo en la ciencia y la investigación las TIC y el modo de usarlas? ¿De qué modo están cambiando la comunicación y la cultura, en y desde lo digital? Todas estas preguntas conducen a otras tantas, y esas a su vez a nuevos interrogantes, tejiendo exponencialmente un lienzo de cuestiones que proponemos extender y contemplar en su conjunto. 

El 2009 es un año de efemérides en torno a Internet y la red de redes. Hace cuarenta años que nació ARPANET, viente que Tim Berners-Lee presentó al mundo su idea de World Wide Web, y casi diez que observamos y cuestionamos la cibersociedad desde este rincón de la red. La Era de la Información, por tanto, ya no es algo nuevo ni un territorio inexplorado. Pese a vivir aún inmersos en un mundo saturado de datos e innovaciones, se hace posible identificar varios ámbitos donde las TIC, tras haber aumentado su impacto social, ofrecen nuevas alternativas para organizarse, para aprender, para relacionarse. Internet, lo digital, ya está en el presente. La cuestión és: ¿será el futuro? ¿Qué futuro? 

Queremos enfocar el debate que emerge de este contexto y de estas preguntas partiendo de la curiosidad, de la investigación, de las observaciones e hipótesis que necesitan ser (re)elaboradas y compartidas con la sociedad. Sigue aumentando el acceso a Internet por parte de amplias capas de la población, y al mismo tiempo florece una cultura tecnosocial de innovación y exploración de nuevas oportunidades, de creatividad y experimentación. Ambas tendencias, en el momento de escribir esta línea editorial, aún no parecen haber sido afectadas por los vaivenes de lo económico, sino más bien se muestran determinadas a continuar creciendo y ofreciendo fórmulas e ideas que compartir para evolucionar. 

El renovado interés científico que despierta la aplicación de las TIC, en diferentes áreas de la investigación y el conocimiento, supone una oportunidad para compartir y difundir las buenas prácticas en el propio campo de estudio en que se ha convertido Internet. No obstante, más allá de la academia surgen las propuestas más creativas, más irreverentes, demostrando que en el mundo digital la innovación abierta es más fértil cuando se sitúa en los márgenes entre disciplinas, entre colectivos y especialidades, dentro y fuera de la universidad. En las calles, en las escuelas, en las empresas, en las ciudades, en las instituciones… 

Partamos desde aquí, desde la provocación y desde las múltiples contradicciones que se esconden tras el lema “Crisis analógica, futuro digital”. Desde una perspectiva sociocéntrica de lo tecnológico y tecnocéntrica de lo social. Añadámosle, como ingrediente invitado, elcuestionamiento necesario respecto del el momento que vivimos y del papel que Internet tiene en él: tanto por haberlo provocado como por su potencial para salir de él. La cibersociedad como paradigma híbrido, como modelo social, como realidad global, es protagonista y destinataria final de esta nueva llamada al debate. ¿Jugamos?

Por primera vez, dentro de los talleres artísticos que incluye la UEx en su oferta estival, se ha programado el Taller/Laboratorio de Innovación Cultural, a cargo de la empresa extremeña e-Cultura Net, que ha querido celebrar su décimo aniversario con la institución académica. Cuenta como tutores con dos miembros de la empresa, Félix Lozano y José María Lama, además de con la participación del profesor de la Universidad de La Coruña Juan Freire.
El taller se ha propuesto un doble objetivo: trabajar y demostrar desde el ámbito de la cultura cómo se puede producir innovación asociada a la creatividad y, por otro lado, generar metodologías que no tengan sólo un uso restringido dentro del ámbito cultural, sino que sean de aplicación a otros sectores sociales y económicos. «La gente que trabaja en el mundo del arte y de la cultura goza de una serie de capacidades y métodos que son especialmente interesantes cuando se aplican fuera de su entorno», señala Freire.
El Laboratorio va a enseñar a cómo ser innovador dando respuesta a la siguiente cuestión: ¿es posible reinventarse para que la crisis sea una oportunidad y crear nuevas alternativas de empleo desde la cultura? El problema es la excusa para generar en un contexto de crisis productos o servicios culturales adaptados a una realidad local, en este caso Jarandilla de la Vera, y en definitiva, probar como la cultura puede producir un modelo socialmente interesante y económicamente sostenible en esta situación, para convertirse así en una verdadera alternativa de empleo. Durante tres días van a convivir una veintena de personas llegadas de distintos puntos de España e Iberoamérica para hallar oportunidades donde otros sólo vislumbran crisis, a partir de la propia experiencia de los participantes.