Invisible Maps.

Una iniciativa para localizar y hacer visible el patrimonio inmaterial de la ciudad. A través del tiempo y los años la ciudad ha cambiado mucho, cada capa nueva transforma y oculta la anterior. La participación ciudadana entonces toma un nuevo valor: el objetivo es recuperar los recuerdos ocultos en la memoria de la gente, miles de fragmentos que se recomponen y ubican en la ciudad dejándonos comprender mejor el entorno urbano que nos rodea.

Invisible Maps plantea una visión de Barcelona centrada en esta participación, destacando los hechos y lugares que han marcado profundamente las experiencias personales. De esta manera, crea un mapa del patrimonio invisible de la ciudad.

Por su parte, el uso de códigos QR ofrece la oportunidad de interactuar con el territorio y su historia a través de la tecnología móvil. En los talleres, te mostraremos como participar creando tus propios códigos para transformar tus experiencias personales en contenidos digitales, vinculando tu interior con el exterior de la ciudad. Todo será accesible desde la plataforma online, vía ordenador o móvil, pero lo mejor es que la calle volverá a ser protagonista de sus historias …

… Según sostienen teóricos neoliberales, el sujeto se comporta como lo haría una empresa y se enfrenta a sus pares de la misma manera: de forma estratégica, calcula los posibles beneficios y pérdidas que se desprenden de la interacción y busca ante todo defender sus intereses. De esta manera, surge lo que denominamos el sujeto-empresa, el empresario de sí mismo, el emprendedor que compite en el mercado por mantener su nicho y hacer viable su existencia. Obviamente este proceso no ha acontecido de espaldas a marcos institucionales y sin el auspicio de políticas de promoción, que han sido determinantes a la hora de crear la figura del emprendedor/a tal y cómo la conocemos hoy en día. En un trabajo anterior he estudiado cómo se ha ido construyendo el discurso en torno al emprendizaje en cultura en el Estado español y qué tipo de dispositivos e instituciones se han creado para propiciar este fenómeno (Rowan, 2010). A lo largo de los últimos años se ha edificado una densa arquitectura institucional compuesta de incubadoras, planes de promoción, oficinas de información, eventos, charlas y talleres, líneas de financiación o espacios de co-trabajo, que complementada con programas de televisión, eventos públicos, películas libros y revistas, han impuesto un modelo empresarial muy específico en el campo cultural: la figura del emprendedor/a cultural. Este proceso ha venido acompañado por importantes cambios en las políticas públicas y los discursos que las sustentan …

la aparición de sujetos-marca, es decir, personas que son empresa hasta sus últimas consecuencias. El sujeto-empresa es aquel que aprende paulatinamente a implementar y a hacer suyas diferentes estrategias de mercado, y a moverse en un entorno poblado por otras empresas, la producción de una marca fuerte que le representa es tan sólo una consecuencia de este proceso. Así, el emprendedor explota todos sus activos, es decir, sus saberes, sus contactos, sus redes, sus intuiciones y sus afectos y se convierte prácticamente en una máquina cuyo objetivo es aumentar la productividad  y competir en el mercado con otras formas empresariales. Debe poner su cuerpo a trabajar y depende de su capacidad para autogestionarse lo que le hace viable o no como modelo empresarial. Como cualquier empresa debe aprender a producir una constelación de signos, elementos visuales, discursos propios y rasgos identitarios que le diferencien de sus competidores y ayuden a su identificación. Es entonces cuando se empieza a producir el sujeto-marca, es decir, se genera un interfaz capaz de mantener de forma sostenida al sujeto-empresa en la esfera pública. La marca es la condensación del valor del sujeto-empresa, es el punto en el que sus activos se exponen al escrutinio de sus posibles clientes y potenciales competidores …

El valor simbólico, que siempre ha sido crucial en el campo de producción cultural -como bien argumentó Bourdieu- , adquiere ahora unos mecanismos optimizados para su construcción y diseminación, y por lo tanto resulta imprescindible analizar el auge del sujeto-marca para entender las recientes transformaciones en el campo cultural. Para ello se puede servir de diferentes herramientas y tecnologías de la comunicación como los blogs, cuentas de Twitter y de  Facebook y otras redes sociales que sirven para construir la identidad digital de la marca, y al mismo tiempo sirven para promocionarse dentro de los espacios de validación social de la cultura: inauguraciones, saraos, presentaciones, conferencias, etc. De esta manera su cuerpo deviene la barrera última que distancia a la empresa de sus clientes, el cuerpo es el propio interface de la marca. Es por esta razón por la que en ocasiones se hace muy complicado separar lo público de lo privado, lo íntimo de lo social, la realidad de lo que se busca proyectar. La necesidad de regular lo que la marca comunica implica un proceso de regulación, es decir, es necesario hacer un trabajo constante de evaluación en torno a qué emociones se exteriorizan y cuáles no, qué ideas se pueden formular en público y cuáles no, qué comportamientos son deseables y cuáles no. En este sentido la marca puede terminar siendo un marco de contención y un límite al desarrollo de la subjetividad, el autocontrol se transforma en paranoia. Un tweet demasiado mordaz, un comentario desafortunado, una emoción mal calculada pueden hacer que la marca se resienta …

  1. La música ahora es una industria basada en la suscripción
  2. Los móviles han desbancado a las cámaras de fotos
  3. La descarga y el streaming de videojuegos es tan simple como para las películas
  4. Las tarjetas de crédito están al borde de la desaparición
  5. Se acabó viajar en hoteles
  6. Los productos de diseño ya son accesibles
  7. Las clases online ya son una realidad
  8. Las recaudaciones de fondos tradicionales están desapareciendo
  9. El almacenamiento físico está muerto
  10. Ya no tienes que ser un fotógrafo profesional para hacer buenas fotos
  11. Las grandes compañías también están apostando por la colaboración social
Lo cierto es que Madrid es muy amplio, se ven las cosas de otra manera y las cosas pasan ahí. Y no es tanto por la ubicación de la industria, sino porque vas a los sitios y la gente está mezclada. En un bar tienes a un poeta, un director de cine y un músico a quienes ha mezclado la ciudad. Eso no pasa en Barcelona

I’m now thinking about a larger issue still. If placebo medicine can induce people to release hidden healing resources, are there other ways in which the cultural environment can “give permission” to people to come out of their shells and to do things they wouldn’t have done in the past? Can cultural signals encourage people to reveal sides of their personality or faculties that they wouldn’t have dared to reveal in the past? Or for that matter can culture block them? There’s good reason to think this is in fact our history.

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My topic is the shift from ‘architect’ to ‘gardener’, where ‘architect’ stands for ‘someone who carries a full picture of the work before it is made’, to ‘gardener’ standing for ‘someone who plants seeds and waits to see exactly what will come up’. I will argue that today’s composer are more frequently ‘gardeners’ than ‘architects’ and, further, that the ‘composer as architect’ metaphor was a transitory historical blip.

Hay países como Francia que creen que no hubo una segunda revolución industrial e intentan vivir como si eso no existiese, pero en Brasil, durante la dictadura, las canciones de Caetano y Gil dejaron a los jóvenes preparados para entrar en contacto con el procesamiento de datos, el principio de incertidumbre de Heisenberg, la segunda ley de la termodinámica o la semiótica de Peirce. La Tropicália fue ese brazo cantado que llevó Brasil de la Edad Media a la segunda revolución industrial

Within the series of three papers: ‘The arts economy’, ‘Place infrastructure and digital’ and ‘Towards an arts and creative economy’, Tom Fleming and Andrew Erskine illustrate synergies between the arts and the creative economy and discuss suggestions for the Arts Council’s approach…

Supporting growth in the arts economy [PDF 1.3 MB]

Author: Dr Tom Fleming and Andrew Erskine of Tom Flemming Creative Consultancy. ISBN:978-0-7287-1503-5, 112 pages

When you’re famous and say you’re writing a book, people assume that it’s an autobiography—I was born here, raised there, suffered this, loved that, lost it all, got it back, the end. But that’s not what this is. I’ve never been a linear thinker, which is something you can see in my rhymes. They follow the jumpy logic of poetry and emotion, not the straight line of careful prose. My book is like that, too.

Decoded is first and foremost, a book of rhymes, which is ironic because I don’t actually write my rhymes—they come to me in my head and I record them. The book is packed with the stories from my life that are the foundation of my lyrics—stories about coming up in the streets of Brooklyn in the 80’s and 90’s, stories about becoming an artist and entrepreneur and discovering worlds that I never dreamed existed when I was a kid. But it always comes back to the rhymes. There’s poetry in hip-hop lyrics—not just mine, but in the work of all the great hip-hop artists, from KRS-One and Rakim to Biggie and Pac to a hundred emcees on a hundred corners all over the world that you’ve never heard of. The magic of rap is in the way it can take the most specific experience, from individual lives in unlikely places, and turn them into art that can be embraced by the whole world. Decoded is a book about one of those specific lives—mine—and will show you how the things I’ve experienced and observed have made their way into the art I’ve created. It’s also about how my work is sometimes not about my life at all, but about pushing the boundaries of what I can express through the poetry of rap—trying to use words to find fresh angles into emotions that we all share, which is the hidden mission in even the hardest hip-hop. Decoded is a book about some of my favorite songs—songs that I unpack and explain and surround with narratives about what inspired them—but behind the rhymes is the truest story of my life.

The Fresh Air Interview: Jay-Z ‘Decoded’ [NPR music; with excerpts]

Jay-Z decoded: Exclusive extracts from the rap star’s memoir [Guardian]

… Cada veinte minutos se representan en el sótano cinco minicomedias, de entre 10 y 15 minutos, en la línea de aquel decimonónico “teatro por horas” que se inventó Antonio Riquelme. El visitante, al precio de tres euros por sesión, elige las obras que quiere ver, en cualquier orden. Una pantalla como la de los multicines informa del horario de cada pase. A las 20.25, una acomodadora pulsa un timbre de mesa, anuncia a viva voz el comienzo de los pases y guía a los espectadores, muchos de los cuales bajan con la bebida que estaban tomando en el bar. Una escalera conduce al piso inferior: las habitaciones, de unos siete metros cuadrados, pueden acoger entre ocho y quince personas por función. De pie, recostadas en las paredes o, con suerte, sentadas en el suelo. Es decir, a escasos centímetros de los actores. “El desafío”, me dice, “es la proximidad del público. Es una experiencia, tanto para los actores como para los espectadores: no estamos acostumbrados a tenernos tan cerca”. Llega la actriz Ana Risueño, que también forma parte del equipo. Me cuenta: “Organizamos las programaciones por temas, que damos a conocer con un par de meses de antelación en nuestra página web.

Un comité selecciona los textos recibidos, que cada vez son más. A menudo, los propios autores proponen el reparto y se encargan también de la dirección. Vamos a 80/20, esto es, el 80% de la taquilla para ellos, el 20% para nosotros”…

http://teatropordinero.com/

… [9] La labor actual de las instituciones públicas en materia de cultura debería ser la de laboratorios más que la de distribuidores. El hackerismo cultural como fuente de innovación y creatividad. La sociedad es más poderosa que cualquiera de sus instituciones, sólo necesita creerlo y actuar. Sólo necesita actuar desde el pensamiento de código abierto, liberarlo de la propiedad, del mercadeo y del estado regularizador. Abrir las licencias de conciencia para un pensamiento creativo.