Para mil londinenses ha sido suficiente pagar una cuota anual de 25 libras y comprometerse a cuatro horas de trabajo al mes para convertise en dueños de su propio supermercado sostenible. De momento no se puede decir que el proyecto es rentable pero sí posible. Mientras espera obtener los beneficios que garanticen su existencia, la cooperativa The People´s Supermarket demuestra que el poder de la gente supera todas las trabas que dinero y política han puesto en su camino.

En El cliente es el dueño en The People’s Supermarket, en Yorokobu.

El ajustado precio de su suelo lo ha convertido en un lugar idóneo para restaurantes, bares y galerías de arte. Desde hace poco más de un año, Londres ha decidido que se necesitan más inmigrantes en la zona, pero no de perfil industrial, sino tecnológico. La apuesta va acompañada de una inversión de 10.000 millones de euros por parte del Gobierno local.

El East End era, hasta hace poco, uno de los barrios de Londres en los que convivía una clase media con un alto índice de inmigrantes. En su mayoría se dedicaban a trabajar en los muelles, cerca de la Torre de Londres.

Eric Van Der Kleij es consejero delegado de la empresa estatal creada al efecto, Tech City. Su meta es atraer talento, hacer que antes de pensar en ningún otro lugar, se tenga Londres en cuenta. Ofrece ventajas fiscales y consultoría gratuita por parte de su equipo