Marco A. Janssen (2013). The role of information in governing the commons: experimental results. Ecology and Society 18(4): 4.http://dx.doi.org/10.5751/ES-05664-180404

Abstract

The structure and dynamics of ecosystems can affect the information available to resource users on the state of the common resource and the actions of other resource users. We present results from laboratory experiments that showed that the availability of information about the actions of other participants affected the level of cooperation. Since most participants in commons dilemmas can be classified as conditional cooperators, not having full information about the actions of others may affect their decisions. When participants had more information about others, there was a more rapid reduction of the resource in the first round of the experiment. When communication was allowed, limiting the information available made it harder to develop effective institutional arrangements. When communication was not allowed, there was a more rapid decline of performance in groups where information was limited. In sum, the results suggest that making information available to others can have an important impact on the conditional cooperation and the effectiveness of communication.

Entre julio y noviembre de 2009, los estadounidenses Joshua Glenn y Rob Walker llevaron a cabo el proyecto Significant objects. El objetivo: probar que un objeto con una historia vale más que un objeto sin ella. Para el experimento invitaron a cien reconocidos escritores, Whitehead, Jonathan Lethem o Bruce Sterling entre ellos. Cada uno debía inventar una historia para un objeto viejo comprado en el portal eBay. El resultado fue contundente: las baratijas compradas en eBay por un total de 128,74 dólares fueron vendidas por un 3.612,51 dólares. El valor añadido de las historias fue donado posteriormente a causas sociales. ¿Cuánto cuestan unas mini botas de metal? 3 dólares. ¿Cuánto valen las botas si pertenecieron a unos soldados aventureros de Sicilia que se embarcaron en la Guerra Civil de Estados Unidos (historia inventada por Bruce Sterling)? 86 dólares. La narración de la epopeya, la emoción generada, cuestan 83 dólares …

Calles = objetos compartidos. Y ahora llega la vuelta de tuerca Objetos-Ciudades. ¿Por qué no consideramos una calle, una plaza o una avenida como un objeto, como un spime de historias compartidas y escondidas? En un momento en el que algunas instituciones o marcas apenas hablan de una Internet de las cosas de objetos conectados con sensores, de datos controlados verticalmente, las Historias de las cosas cocinadas conjuntamente pueden jugar un papel vital. De nuevo, la tecnología necesaria es asustadoramente básica. Podemos abrir una entrada en la Wikipedia para un rincón / calle / parque de una ciudad. Después, creamos un código QR para dicha entrada con la herramienta gratuita QR Pedia. Una vez colocado en el espacio físico serán los ciudadanos los que creen una narración colectiva (suma de narraciones individuales) sobre dicho lugar. Parece inevitable: las instituciones o marcas tendrán cada vez más difícil imponer narrativas sobre lugares concretos. La voz ciudadana se va a elevar. Y la ciudades, bosques o islas se irán transformando colectivamente gracias a un procomún de historias…

Y aquí llegamos a otro detalle crucial: las narraciones están adoptando formatos híbridos, mutantes, imprevisibles. Un mapa elaborado colaborativamente con la herramienta WhatIf de Ecosistema Urbano es una narración colectiva. Una serie de tweets alrededor de un hashtag es un relato colectivo. El sonido de una plaza (voces, gritos, música), grabado y subido a la red, puede ser un tipo de relato. El proyecto HistoryPin, que yuxtapone en google maps fotos antiguas y recientes vinculando personas del presente gracias al pasado, es una narración colectiva. Y basta colocar un código escaneable muy pronto ni si quiera hará falta código en el espacio físico que nos traslade a un sitio de Internet para completar el círculo de los relatos del procomún …

Y las narraciones serán las articulaciones básicas para esa ciudad relacional de “lugares y redes” de la que habla el antropólogo Michel Agier. Las historias compartidas, en la ciudad fragmentada, deterritorializada, pueden ser una argamasa tan sólida como las relaciones de parentesco. Pueden acabar incluso sustituyéndolas. Las historias son aquellos hilos que los habitantes de Ersilia, una ciudad invisible inventada por Italo Calvino, colocaban entre las casas de la urbe. Los hilos eran blancos o negros o grises o blanquinegros dependiendo de las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad o representación. Cuando los hilos eran tantos que ya no se podía pasar por en medio, contaba Calvino, los habitantes se marchaban: las casas se desmontaban. Apenas quedaban los hilos. Y luego construían en otro lugar una nueva ciudad imitando la telaraña de relaciones.

Las historias colectivas son los nuevos hilos. Las lianas compartidas que quiebran muros, fronteras invisibles, segregaciones étnicas. Da igual el color que tengan estas viejas-nuevas historias, porque son narraciones colectivas, compartidas. Pero en lugar de molestar los tránsitos, las narraciones-hilos conforman el esqueleto, la columna vertebral, las extremidades y el corazón de las ciudades del procomún. Por eso es importante construir relatos como sugiere el colectivo de escritores italiano Wu Ming como si fueran espacios para ser habitados. Por eso hay que construir calles o plazas como si fueran narraciones colectivas, como si fueran párrafos insustituibles de un imaginario superior que da sentido a la nada.

Accumulation, control and contingency: A critical review of intellectual property rights’ ‘piracy’, by Yiannis Mylonas. First Monday, Volume 16, Number 12 - 5 December 2011

Abstract: This article problematizes piracy a) as a hegemonic discourse and technology of control, aiming to securitize late capitalist accumulation; b) as a practice developed by the multitudes that is compatible to post–Fordist mode of production and to neoliberal norms; and, c) as resistance to dominant mode of late capitalist production, distribution and consumption of immaterial goods. The article addresses and criticizes capitalism’s ‘organic’ and strategic colonization of fundamental social commons, such as culture, intellectual goods, as well as human creativity and communication, by looking at the ideological, institutional and material processes that reproduce the capitalist ‘machine’. This paper concludes by considering the possibility of overcoming the capitalist approach to commons, through the politicization of IPR as well as through the connection of the problem they pose to broader social perspectives, confronting capitalism — in its post political disguises — politically.

Abstract: What are the contours of such “knowledge” that does double duty both as a public good or commons and as a source of individual empowerment and liberty? This article offers an analysis of the epistemological organisation of the “knowledge economy” by shooting ethnographic work on Free Software through a playful trompe l‘oeil of Roy Wagner‘s classic piece on Daribi kinship. It offers a preliminary template for thinking of Euro- American knowledge as itself a trompe l’oeil device.

… Hay que situar la emancipación desde una perspectiva espacial que implica pensar “desde abajo” y desde una perspectiva temporal que pone en primer plano la tendencia que aspira a que todo aquello común, que hoy sólo compartimos a un nivel virtual y técnico, se convierta en algo actual y político. Y para esto hay que pensar, como experimento, las figuras actuales de la subjetividad.

La primera es la del hombre endeudado, aquel trabajador precario que queda preso del crédito casi de por vida, reducido a una suerte de servidumbre por deudas. A esto corresponde la “renta” del capitalismo actual y la resistencia es decir “no pago”, como una forma multitudinaria del rechazo y, a la vez, de apropiación de la riqueza común. Luego, el hombre mediatizado, que reemplaza a la vieja noción de alienación para dar cuenta del sometimiento a los dispositivos de comunicación, que esconden la inteligencia humana, la verdad común de la comunicación, bajo formas nuevas de control. En tercer lugar, el hombre asegurado es aquel obsesionado por la seguridad de su propiedad, por el riesgo de su vida, por el miedo a la pobreza. Finalmente, el hombre representado, que podemos decir que es el núcleo del problema de la emancipación.

Synopsis: What do Wikipedia, Zip Car’s business model, Barack Obama’s presidential campaign, and a small group of lobster fishermen have in common? They all show the power and promise of human cooperation in transforming our businesses, our government, and our society at large. Because today, when the costs of collaborating are lower than ever before, there are no limits to what we can achieve by working together.

For centuries, we as a society have operated according to a very unflattering view of human nature:  that, humans are universally and inherently selfish creatures. As a result, our most deeply entrenched social structures – our top-down business models, our punitive legal systems, our market-based approaches to everything from education reform to environmental regulation - have been built on the premise that humans are driven only by self interest, programmed to respond only to the invisible hand of the free markets or the iron fist of a controlling government.
 
In the last decade, however, this fallacy has finally begun to unravel, as hundreds of studies conducted across dozens of cultures have found that most people will act far more cooperatively than previously believed.  Here, Harvard University Professor Yochai Benkler draws on cutting-edge findings from neuroscience, economics, sociology, evolutionary biology, political science, and a wealth of real world examples to debunk this long-held myth and reveal how we can harness the power of human cooperation to improve business processes, design smarter technology, reform our economic systems, maximize volunteer contributions to science, reduce crime, improve the efficacy of civic movements, and more. 
 
For example, he describes how:

  • By building on countless voluntary contributions, open-source software communities have developed some of the most important infrastructure on which the World Wide Web runs
  • Experiments with pay-as-you-wish pricing in the music industry reveal that fans will voluntarily pay far more for their favorite music than economic models would ever predict
  • Many self-regulating communities, from the lobster fishermen of Maine to farmers in Spain, live within self-regulating system for sharing and allocating communal resources
  • Despite recent setbacks, Toyota’s collaborative shop-floor, supply chain, and management structure contributed to its meteoric rise above its American counterparts for over a quarter century. 
  • Police precincts across the nation have managed to reduce crime in tough neighborhoods through collaborative, trust-based, community partnerships.

Rodgers, C. P, E. A Straughton, A. J. L Winchester, and M Pieraccini (eds.) 2011. Contested Common Land: Environmental Governance Past and Present. London: Earthscan.

Reviewed by Tine de Moor

The book Contested Common Land is the result of an interdisciplinary research project (2007–2010) but contrary to many joint publications that such projects deliver, with articles written by various authors, this book is a real common publication. In many other ways, this is a unique publication, that connects the vast historical literature on commons to the present-day situation of commons in England and Wales. This book is a fine example of true interdisciplinary research, within a wide time frame, although the geographical scope is fairly limited (England and Wales). The book consists out of two main parts: an introductory part which gives a very clear overview of the situation of common land in England and Wales in both past and present and the theoretical framework – largely based upon Ostrom’s work – to understand the institutional diversity the various types of commons in England and Wales represent. A second part is composed out of four studies on geographically distinct cases (situated in Cumbria, North Yorkshire, Powys and Norfolk), with differing types of resource use, legal arrangements and environmental problems, which should help to understand how environmental governance on a national level affects commons on the local level and at the same time they try to trace how governance mechanisms used at the local level since the 17th century reflect changing concepts of sustainability.

One of the remarkable sides of this book is that the authors manage to explain the long-term evolution of the complex legal structure, and connect this with both the ecological changes the commons have gone through and the changes in use of the common resources over the past 3 centuries. Parallel to this they sketch the changes in the perception of common rights, in relation to new functions – e.g. from agricultural to recreational in the late 19th century. The historical descriptions form a solid basis for the evaluation of the present-day management and future perspectives that are given for each case study. In a last summarizing chapter they bring the case-study material and theory back together. Contested common land is a very solid study on commons in England and Wales, that should serve as the starting point for commons scholars and practitioners in England, Wales and the rest of Europe. The only “missed” opportunity in this book is the potential such comparison would give in terms of more systematic analysis of regulation, but that might be something for a “contested common land, vol. 2.”

… empezar a construir una ontología de las ‘Empresas del Procomún’, la futura arquitectura conceptual de esta web. Por otro lado, discutir y empezar a elaborar los fundamentos de la commonstitución, el conjunto de normas y compromisos de quienes quieran conformar el cuerpo investigador del proyecto…

The Art of Not Being Governed: An Anarchist History of Upland Southeast Asia by James C. Scott (Yale University Press).

… is one of the most stimulating books I’ve read in the past six months. Scott writes about a region called “Zomia,” which encompasses “virtually all the lands at altitudes above roughly three hundred meters all the way from the Central Highlands of Vietnam to northeastern India and traversing five Southeast Asian nations (Vietnam, Cambodia, Laos, Thailand, and Burma) and four provinces of China (Yunnan, Guizhou, Guangxi, and parts of Sichuan). It is an expanse of 2.5 million square kilometers containing about one hundred million minority peoples of truly bewildering ethnic and linguistic variety.” 


Scott explores how certain agricultural practices go hand-in-hand with “state-making projects”—and, conversely, how different forms of food cultivation, land management, and foraging offer what Scott calls “escape value.” That is, they allow for “state evasion”: spatial and agricultural techniques for “steering clear of being politically captured” by an empire or nation-state. “Far from being ‘left behind’ by the progress of civilization in the valleys,” Scott writes, “[the people of Zomia] have, over long periods of time, chosen to place themselves out of the reach of the state… There, they practiced what I will call escape agriculture: forms of cultivation designed to thwart state appropriation. Even their social structure could fairly be called escape social structure inasmuch as it was designed to aid dispersal and autonomy and to ward off political subordination.” 

Abrimos neste sábado, em Aguiño, a exposição Narrativas dixitais / Narrativas digitais. Aguiño GAL/ES – Garapuá BA/BR, como parte dos resultados do projeto Narrativas digitais para a participação comunitária na gestão de ecossistemas costeiros.

Veja as fotos da montagem e da abertura publicadas no flickr.

CrisisCommons is a global network of volunteers who use creative problem solving and open technologies to help people and communities in times and places of crisis. We seek not only coders, programmers, geospatial and visualization ninjas but collaborative, smart and savvy folks who can lead teams, manage projects, search the internet, translate languages, apply intuitive and universal access interfaces. We embrace innovation and open systems. We believe an idea can change the world. As they say, it takes a village. Won’t you join our tribe?

  • Trading zone: la noción de trading zone (zona o espacio de intercambio) … que miembros de las distintas comunidades colaboren fructíferamente. Y lo hacen en un espacio de intercambio (una trading zone) al interior del cual se transaccionan objetos, estándares y métricas que, conyunturalmente, no ofrecen problemas de consenso. En algunos momentos, respecto de algunas tareas y proyectos, los científicos se ponen manos a la obra sin problematizar en exceso sus conveniencias (vs. sus desavenencias). Ello ocurre en ciertos lugares y medios, muchas veces imprevistos: en la cafetería, en una lista de correo, una wiki, en el ‘lugar común’ que pueda representar la dirección de correo de una persona querida por todos, por ejemplo.
  • Esos objetos, e instrumentalia en un sentido más genérico, que abren puntos de encuentro y avenencia entre personas o culturas dispares, son conocidos también como boundary objects u objetos fronterizos…
  • … Un ensamblaje vendría a ser la configuración puntual, en un momento y un lugar determinados, de una constelación de prácticas-ideas-personas-objetos. El momento y el lugar pueden tener una espacio-temporalidad muy abierta….